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¿Qué diferencia el cultivo ecológico de un cultivo normal? Lo fundamental es que no se utilizan productos químicos ni tratamientos tóxicos que alteren el desarrollo normal de las plantas y hortalizas. Esto significa que los alimentos son más sanos y sabrosos. Pero un cultivo ecológico es mucho más, es una filosofía de vida: significa conocer de dónde vienen los alimentos, el esfuerzo necesario para obtenerlos y aprender a respetar los ritmos de crecimiento de las plantas. Aunque suene muy idealista, supone reencontrar el contacto del ser humano con la naturaleza que tanto se ha perdido en los tiempos modernos.

Un cultivo ecológico no tiene porqué significar cosechas menos abundantes ni hortalizas más “feas”. Muchos productos químicos venden “mil maravillas” pero luego no explican lo perjudiciales que son para la salud, muchas veces a largo plazo, dentro de dos o tres generaciones. ¿Queremos dejar ese legado a nuestros nietos?

Para hacer un cultivo ecológico casero con éxito, debemos tener en cuenta cuatro factores fundamentales. Es importante tenerlos en cuenta, si no, las plantas nunca llegarán a crecer o serán muy pequeñas o defectuosas y nuestro esfuerzo no habrá servido para nada, más que para aprender una lección de la naturaleza ;-):

La tierra. Cómo está (blanda o dura), qué necesidades tienen nuestros cultivos (equilibrio entre nitrógeno y carbono) y materia orgánica adecuada, relacionada con el abono y el compost que le aportamos (consulta el siguiente enlace a un artículo que escribimos sobre cómo hacer compost).

Estación. Es muy importante plantar cuando es la temporada. Si plantas en otro momento, las plantas se helarán o morirán de calor. La mejor estación es la primavera, aunque hay algunos tipos de cultivos que prefieren el frío o el calor (por ejemplo, las habas se plantan en noviembre). La temperatura más adecuada para el cultivo general ronda en torno a los 25 o 30º.

La luz. ¿Recuerdas el concepto de la fotosíntesis de los libros escolares? Para las plantas la luz es como para las personas el agua: imprescindible. No obstante, algunos cultivos prefieren zonas sombreadas y con luz solar indirecta.

El agua. Varía según el cultivo y es la fuente de vida para todas las plantas. Las hortalizas que más enraízan (como las zanahorias) aguantan más la falta de agua que las que tienen un crecimiento más superficial (como las lechugas o el tomate).

Un ejemplo práctico

La teoría es fundamental. En el asunto de los cultivos no hay que pasarla por alto (tengo experiencia en “fracasos” con cultivos por no haber respetado sus características). Ahora vamos a cultivar algo sencillito, para cogerle práctica y de paso motivarnos al ver que nuestro esfuerzo no ha sido en balde.

Si tienes un trocito de tierra en el patio, aunque sea muy pequeño, vamos a plantar habas (no he probado en maceta, aunque se puede intentar porque no enraíza demasiado, eso sí, con una que sea relativamente grande, mejor que sobre y que no falte).

Es un buen momento ahora que llega el frío, ya que aguanta temperaturas de hasta -4º C. Además, aguanta tierras mediocres, por lo que es ideal para iniciarse. Simplemente tienes que plantar a unos 4 o 5 cm de profundidad habas crudas. Respecto a los cuidados, procura quitar las malas hierbas de los alrededores y cuidado con los pulgones. Debido a la época, las lluvias suelen ser suficientes para su riego, aunque si ves la tierra seca dale un poco de agua. Como el fruto (es decir, las habas) salen en la superficie, podéis intentar su cultivo en maceta.

Os dejo una foto de ejemplares de mi modesta cosecha :-).

Hortalizas del cultivo.

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