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Cómo hacer compost (en silo, parte 2)

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En otro artículo de este blog explicamos cómo hacer compost en montón. Es una técnica más adecuada para extensiones de terreno considerables. En cambio, si tienes un huerto más modesto, en este artículo hablaremos sobre cómo hacer compost en silo, es decir, apilándolos en tablas o cajas de madera. No obstante, te recomendamos que visites el artículo mencionado porque ya dimos algunos consejos que también te servirán para hacer compost en silo.

Compost en un recipiente.


¿Qué necesitas?

El material para hacer compost en silo es todo tipo de materia orgánica, igual que en el compost de montón. También necesitas maderas, o también plástico o metal para hacer el silo.

Debes introducir los elementos para descomponer en un silo que puede ser vertical, redondo o cuadrado, con los lados abiertos y calados para que se aireen. Es muy importante que los materiales se aireen para una correcta descomposición.

Silo para compost.

Debajo del silo habrá una abertura. De esta forma, lo llenamos por arriba con el material, y cuando el proceso de descomposición se haya llevado a cabo con éxito, lo extraemos por la parte baja. Conforme vas vaciando el silo por abajo, puedes seguir rellenándolo por arriba, creando un ciclo.

Ten en cuenta que si la descomposición no se inicia al cabo de unos días o semanas, es preciso reconstruir el montón, o voltearlo. La principal causa suele ser la falta de agua o el exceso de humedad. Ya se sabe que los extremos nunca son buenos.

Bote con la preparación del compost.

Tipos de compost y sus usos

En el artículo sobre compost en montón comentamos que el proceso de descomposición suele durar semanas y varios meses, según la temporada. Vamos a ahondar un poco en los tipos de compost que hay según la duración de la descomposición.

Por un lado tenemos el compost maduro, que es el más descompuesto. Se puede usar para todo tipo de plantas y cultivos. Pero para aprovechar el largo proceso, recomendamos que lo emplees para abonar los cultivos que no soportan los composts más frescos como la remolacha, lechuga, cebolla, zanahoria, ajo, etc. El compost maduro también es preferible usarlo en semilleros.

Por otro lado, el compost joven está menos descompuesto porque el proceso ha sido más corto. Úsalo sólo con aquellos cultivos que soportan este tipo de abono. Para ello, infórmate bien. El abono es muy importante, y si no es el adecuado, olvídate de ver crecer las semillas que has plantado. Algunos de los cultivos que aguantan el compost joven son la patata, el tomate, el maíz, el pepino o la calabaza. También puedes aplicarlo sobre la tierra tras la cosecha, porque es muy revitalizante y su actividad microbiana “pone en marcha” otra vez la tierra a la que las hortalizas le han robado sus nutrientes.

Compost fresco.


A inventar!