2

Cómo escribir un libro (II)

Publicado por el .

<- Primera parte

Hoy seguiremos con los consejos para que te animes a plasmar en palabras esas ideas que revolotean inquietas en tu cabeza. Si has asimilado lo que decíamos en la primera entrega, vayamos a la parte dura: escribir.

Persona escribiendo.

  • Escoge el género y la temática. Aunque esto es bastante evidente, es muy importante escribir algo que nos apasione de verdad. Si es una carga, seguramente nos veremos aplastada por ella algún día y nos retiraremos. Escribir un libro es una batalla ardua, así que desde el principio tenemos que estar muy motivados. Por otro lado, aunque el género más habitual (y más vendido hoy día, todo hay que decirlo) es la novela, puedes investigar otros géneros muy interesantes como el ensayo o el conocido “periodismo gonzo” (para poneros un ejemplo conocido, es lo que en España hace Antonio Salas).
  • Decide cómo narrarás la historia: en primera, en segunda o en tercera persona. Prácticamente podemos desechar la segunda persona, porque se utiliza muy poco (quizás algo más frecuente en relatos cortos). Elegir la voz narrativa es muy importante. Piensa que la primera persona es mucho más directa e íntima. La tercera persona te permite jugar más con las sensaciones de cada uno de los personajes como narrador omnisciente. Por otro lado, si escribes sobre la vida real de otro, hacerlo en primera persona es muy comprometedor, mientras que escribirlo en tercera persona quizás da más margen de “error”.
  • Brainstorming. “Tormenta de ideas”. No deseches ideas, apúntalas todas en un papel. Quizás te sirvan más adelante. Por ideas entendemos secuencias, conexiones narrativas, descripciones, frases o simplemente palabras que te gustaría plasmar en tu historia.

Palabras

  • Lleva siempre contigo una libretita. Nunca sabes en qué momento se te va a ocurrir una fantástica idea para tu relato. Si lo dejas para luego, es muy probable que se te olvide. Por otro lado, es muy aconsejable también tener unas hojas en la mesita de noche. A veces nos despertamos repentinamente de madrugada con una idea genial que no apuntamos, y a la mañana siguiente, por supuesto, ya se ha esfumado. Apúntala enseguida, y si tienes ánimos, ponte a escribir. Dicen que en esos momentos “oníricos” de la noche es cuando la mente está más preparada para escribir.
  • Toma el aire. Aunque hay escritores que se recluyen en estudios y son muy prolíficos, por mi experiencia personal aconsejo que, cuando sintamos la mente bloqueada, dejemos la libreta o el ordenador y nos vayamos a dar una vuelta. Si estamos bloqueados no escribiremos nada. Un largo paseo es muy útil para ordenar ideas, dar forma a los personajes y atar cabos sueltos.

Nada más. Si te has decidido a escribir, muchos ánimos y a trabajar, trabajar y trabajar, porque la vida del escritor no es nada fácil.

<- Primera parte


2 comentarios

  1.   rockcommel dijo

    aaaaau oooppps, creo que eso me ha pasado muchas veces. Procuraré tener una libreta cerca de mí mientras duermo.

    1.    Raquel Andres dijo

      Pues sí, es muy habitual que nos lleguen grandes ideas durmiendo, pero hay que apuntarlas, porque si no, se nos van enseguida! Lo malo es que a veces al despertarnos a media noche creemos que una idea es maravillosa, y con la luz del día la idea o no tiene nada de original o es totalmente incoherente. En todo caso, ¡es un buen ejercicio!

A inventar!